Mozart y Salieri en la Fundación Juan March

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Descripción

Cliente: Fundación Juan March

Enlace a la web del proyecto: http://www.march.es/musica/detalle.aspx?p6=100917&l=1

La Fundación Juan March vuelve a confiar en 93 Metros para documentar el making-off de un evento inédito. Se trata de la representación de la ópera de salón Mozart y Salieri , con música de Nikolái Rimski-Kórsakov e inspirada en la obra homónima de Aleksandr Pushkin. Fue estrenada en 1898 en el Teatro Solodovnikov de Moscú y 200 años después, el habitual salón de actos de la Fundación Juan March se ha transformado en un pequeño teatro. Una metamorfosis entre bambalinas que recogemos en este vídeo.

Se trata del séptimo título de la serie Teatro Musical de Cámara de la Fundación Juan March, en coproducción con el Teatro de la Zarzuela. La dirección musical está a cargo de Borja Mariño y la dirección de escena de Rita Cosentino, mientras que el elenco está conformado por el bajo Ivo Stanchev y el tenor Pablo García López, ambos imponentes en el escenario con sus respectivos papeles de Salieri y Mozart. La idea de puesta en escena abre la obra con una reflexión acerca de la envidia,  ese sentimiento que tanto padecemos los seres humanos y que en ocasiones puede producir estragos, como es el caso de esta ficción. La ópera navega también por otras problemáticas como la pregunta por el arte y la creación.

“Tú Mozart, eres Dios, y tú mismo no lo sabes”.  El Antonio Salieri concebido por Pushkin, es un hombre que  superado por los celos está  convencido de la divinidad creativa de Mozart. Atormentado, se pregunta una y otra vez por esa criatura que parece recibir directamente de Dios aquel extraordinario talento sin tener que ofrecerle nada a cambio. Se debate entre una infinita admiración por la música de su rival y  una violencia y un resentimiento inusitados  motivados por la dolorosa conciencia de que aquellos acordes no sólo no son suyos  sino que jamás podrán nacer de su propia  inspiración.

La propuesta escénica ubica a la obra en un presente y en un después en el tiempo de los hechos. Con dos ámbitos bien diferenciados: una primera parte situada en un lugar recogido e íntimo ,  una  pequeña  capilla de iglesia a la que Salieri acude  habitualmente, un lugar de confesión de sus pensamientos en el que súbitamente Mozart irrumpe, podríamos decir,  de manera insolente, “ocupándolo todo” para mostrarle su última creación. La segunda parte de la obra sucede 34 años después en una habitación donde Antonio Salieri transcurre sus últimos días, apagándose lentamente.

 

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