comentarios

En la frontera entre México y EEUU, Beriain demuestra que el tráfico ilegal es de ida y vuelta

Sinaloa_005_host_low

David Beriain vuelve este lunes con la tercera entrega de la nueva temporada de ‘Clandestino’ que se despide de México ofreciendo un retrato en primer plano de las actividades ilegales en torno a la frontera con EE.UU. Acompañando a los “correos” de la organización en el momento más delicado del proceso del narcotráfico, el periodista descubrirá que el tráfico ilegal en la frontera donde Donald Trump quiere levantar un muro para librarse de los “criminales” del sur del continente es de ida y vuelta: los correos entran en EE.UU. con droga y regresan a México con armas. El próximo lunes, a las 22.30 horas, ‘Clandestino’ con David Beriain en DMAX.

Antes de dirigirse a El Salvador para conocer de primera mano la realidad de un país que le ha declarado la guerra a las pandillas que tratan de controlar el sistema con sus actividades mafiosas, David Beriain y el equipo de ‘Clandestino’ seguirán el rastro de los tentáculos del narcotráfico hasta la frontera entre México y EE.UU donde Donald Trump pretende levantar un muro que impida el paso a los “criminales”, tal y como el presidente estadounidense denomina a los inmigrantes que llegan desde Centroamérica. En torno a esta transitada frontera, cada día se llevan a cabo de manera impune múltiples actividades ilegales. Lo que no siempre se cuenta en los medios es que este tráfico ilegal en la frontera se produce a ambos lados del muro y que es un camino de ida y vuelta, algo de lo que los espectadores de DMAX serán testigos este lunes 20 de febrero a las 22,30 horas, en un nuevo episodio de ‘Clandestino’.

El periodista navarro acompañará a los cargamentos de droga en su viaje desde los almacenes clandestinos de Tijuana hasta la frontera con EE.UU. De este modo, veremos cómo se introduce en el país norteamericano la droga que hemos visto cocinar en las dos primeras entregas de la serie esta temporada. Pero no ha sido una tarea sencilla ganarse la confianza de los narcos. Para permitir que Beriain acompañe a su correo, los narcos exigirán una ‘fianza’: que el productor local del programa se quede retenido bajo su control hasta que la operación concluya satisfactoriamente.

En una de estas casas francas, Beriain entrevistará al encargado de custodiar la droga hasta la llegada del correo, un personaje aparentemente satisfecho con su trabajo, que no dudará en explicar al periodista que este lugar no es sólo un almacén: este es el lugar al que se llevan a los que traicionan al cártel para someterlos y torturarlos hasta, finalmente, acabar con su vida.

A continuación, las cámaras del programa nos mostrarán cómo, una vez cargado el coche con un total de 7 kilos de heroína, el correo se jugará su libertad y tal vez su vida, tratando de atravesar el paso fronterizo hacia EE.UU. Su premio, una vez finalizada la misión, serán 6.500 dólares. Sin embargo, ya en San Diego (California), el correo recibirá el encargo de traer de vuelta a México el vehículo, esta vez cargado con otro tipo de contrabando: armas estadounidenses que los narcos utilizarán para armar a sus sicarios y a su ejército. De este modo, Beriain nos mostrará en ‘Clandestino’ cómo la frontera entre México y EE.UU es en realidad un punto de entrada y salida de mercancía ilegal en el que existen muchos obstáculos para introducir la droga a un lado y prácticamente ninguno para entrar con armas al otro lado.

Además, en esta misma entrega, Beriain entrevistará a una ‘burrera’ (una mujer que transporta la droga a través de la frontera) dispuesta a llevar hasta la ciudad de Los Ángeles (California) medio kilo de heroína dentro de su vagina a cambio de 4.000 dólares. En caso de ser detenida, se enfrentaría a una condena de 20 a 25 años en una cárcel estadounidense. En otros casos, los ‘burreros’ atraviesan el desierto en una interminable caminata de 8 días por el desierto de Sonora, a 50 grados, con 40 kilos de marihuana a la espalda. Una situación límite en la que, según una de estas personas le confiesa al periodista, si alguien se queda atrás, lo mejor es abandonarle y dejarle morir.

← Volver